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COMIENZO DE LA MONARQUÍA ETRUSCA

 

 

TARQUINIO PRISCO O ANTIGUO:

 

Como antes comentamos, Lucumón (erróneamente los autores antiguos toman Lucumón como nombre propio aunque este es el término que en etrusco denomina a la nobleza, a Tarquino se le atribuye como padre al corintio Demarato y miembro de la familia de los Baquíadas, rico negociante que tras una revuelta en la ciudad de Corinto se había exiliado a Etruria a fin de huir de la tiranía de Cipselo) y su familia emigraron de la ciudad etrusca de Tarquinia y tras cambiar su nombre por el de Lucio Tarquinio y gracias a las riquezas de que disponía, poco a poco consiguió la amistad y el favor del rey interviniendo en los asuntos tanto públicos como privados, militares y civiles e incluso fue designado por Anco Marcio en su testamento como tutor de sus hijos. Tras veinticuatro años de reinado de Anco, Tarquinio insistía en celebrar cuanto antes los comicios para designar nuevo rey. Con añagazas logró alejar de Roma a los hijos del rey y utilizando intrigas para ganarse el favor del pueblo, consiguió la elección de rey. Para asegurarse el favor del Senado, nombró cien nuevos senadores, posiblemente plebeyos o de origen etrusco. Se dedicó a engrandecer Roma embelleciéndola y acometiendo la empresa de amurallar la ciudad que el siguiente rey Servio Tulio acabó. El Foro, desecado en gran parte y rodeado de pórticos con las tabernae veteres le sirvió para las reuniones políticas y espectáculos. Se comenzó la edificación del Capitolio y del templo de Júpiter y se allanó el Circo para ser sede de los espectáculos y Juegos importados de Etruria (carreras de caballos y combates de púgiles puesto que los espectáculos de gladiadores que nos muestran tantas películas americanas no aparecieron hasta la época imperial y durante el final de la república estos solo servían para los juegos dados en exequias funerarias y como guardaespaldas ) y comenzó la construcción del sistema de cloacas subterráneas (Cloaca Máxima) que aún hoy día son empleadas en Roma a pesar de los terremotos habidos y los veinticuatro siglos pasados con destrucción de edificios y construcción de otros. Para esta colosal obra tuvo que someter al pueblo a un gran esfuerzo tanto económico como físico pero pudo conseguirlo por el botín obtenido en las guerras contra sabinos y latinos que mantuvo. Roma se adueñó de tierras entre el Tíber, el Anio y la parte montañosa de la Sabina (Colatia) situada a unos quince kilómetros de Roma, cerca del río Anio y frontera natural de romanos y sabinos. Pasaron a Roma ciudades como Cornículus, Camerium, Crustumerium, Nomentum y Ficulea la vieja.

Acabada la guerra contra los sabinos Tarquino fue el primero que celebró un triunfo con toda la pompa y costumbres etruscas. Dicen los antiguos también que de esta época data la introducción en Roma de los trajes etruscos: la túnica real, el manto de guerra, la toga pretexta, la toga palmeada, los doce lictores y la silla curul de marfil.

Fue entonces cuando se realizaron las obras civiles de drenajes, comienzan los muros servianos y los cimientos en el área destinada al Capitolio para construir el templo de Júpiter Optimus Maximus prometido por el rey durante la guerra con los sabinos.

Quiso también cambiar la constitución pero a pesar de su influencia en los nuevos senadores, no logra cambiar el orden de las tribus. Los antiguos nos indican que los patricios se negaron a ello a través del augur Ato Navio que sostuvo su oposición con un milagro. El rey queriendo confundir al augur le dijo si se podía hacer lo que el rey estaba pensando hacer y ante la contestación positiva del augur, expresó el rey que había pensado cortar una piedra con una navaja de afeitar. Así se hizo y el guijarro se cortó por lo que para recordar para siempre este hechoal pueblo, al lado del altar en que se depositó la piedra cortada y la navaja, se levantó una estatua del augur  Navio con la cabeza velada en el momento de la revelación divina. Desde entonces dicen los antiguos que ningún romano se atrevió a poner en duda la ciencia augural.

A través de Virgilio y Boccaccio conocemos otra leyenda de Tarquino en la que se nos relata la historia de la sibila Amaltea y sus libros proféticos. Cuentan que esta mujer era sibila en Cumas (Campania) en la época de Tarquino, se la llamaba Deiphebe y era hija de un tal

Glaucio. Se cuenta que viajó a Roma para vender nueve libros de profecías a Tarquino pero como éste se negó, quemó los primeros tres libros y al día siguiente volvió a pedirle el mismo precio por los que quedaban. El rey volvió a negarse y la sibila quemó otros tres libros, quedando solo los tres últimos. Al día siguiente volvió a pedir el mismo precio por los que quedaban y el rey consintió en comprarlos ya que no podía ver cómo se perdían todas las profecías sibilinas. Sus sucesores comprobaron que en los tres últimos libros salvados venían todas las “venturas y hechos” de los romanos por lo que fueron guardados como un tesoro en siglos posteriores.

 

Cuando Tarquino llevaba treinta y ocho años gobernando, Tito Livio nos explica que los hijos de Anco Marcio en su deseo por volver al poder arrebatado, establecieron un complot para asesinarlo y para ello escogieron a dos pastores que se pusieron a pelear en las inmediaciones de la mansión real. Llevados a  presencia del rey, mientras uno de los pastores relataba el porqué de la pelea, el otro asestó un golpe con el hacha al rey en la cabeza. La esposa del rey, Tanaquil, cerró las puertas de la mansión y declaró al pueblo que el rey, herido solamente, encargaba a su yerno Servio Tulio que gobernara en su nombre. Durante muchos días se pudo ocultar la muerte del rey y cuando la verdad se supo, Servio Tulio ya había tomado las riendas del gobierno sin tan siquiera haber sido aceptado por la asamblea de las curias pero sí con el apoyo del Senado.

 

SERVIO TULIO:

 

El origen de este rey está rodeado de leyendas y misterios, unos lo suponen hijo de una esclava (el origen de las fiestas Saturnales en las que se concedía a los esclavos un día de libertad y asunción del papel de amo en los idus de agosto, se hacía en memoria del nacimiento servil de Servio Tulio) o del regente de la ciudad de Cornículus, muerto por las tropas de Tarquinio en la guerra contra sabinos y latinos, y otros cuentan que fue engendrado por la llama del hogar en una esclava de la reina Tanaquil, llamada Ocrisia.

Tito Livio nos cuenta que cuando Servio niño dormía en la mansión real de Tarquino y Tanaquil imaginamos que como esclavo o hijo del regente muerto de la ciudad de Cornículus, en presencia de muchas personas del séquito real se observó que la cabeza del niño estaba envuelta en llamas. Acudieron los reyes y la reina se opuso a que se le despertara. Poco tiempo después desapareció la llama al despertar el niño y desde aquel momento fue tratado como un hijo en la mansión real.

Lo más probable, si algo de verdad hay en la tradición escrita por los antiguos es que tras la toma de Cornículus por los romanos, la esposa del regente de esta ciudad estuviera embarazada y pasara a formar parte como cautiva de Tanaquil, y en atención a la nobleza de esta familia, se la librara de la esclavitud. El pequeño Servio nacido y criado en la mansión real recibiría una buena formación y contaría con el afecto y cariño del rey Tarquino dado que se convirtió en yerno de éste años más tarde. Posiblemente esta fue la causa que dio pie a la tradición que se tejió sobre el pasado servil de Servio Tulio y las costumbres creadas en las fiestas saturnales.

Cuando murió asesinado Tarquinio a merced de los dos pastores y ocultado por los allegados al rey , Servio Tulio comenzó a desempeñar el papel de regente presentándose al pueblo con la capa trábea de color púrpura y vestimenta ritual de los reyes y militares etruscos (esta toga o manto siglos más tarde pasó a ser típica de los magistrados y sobrevivió como parte del uniforme de los equites y en el género teatral en el imperio la fabula trabeata) asumiendo poco a poco todos los poderes reales y afianzando el poder hasta que se pudo anunciar la muerte de Tarquino. Servio Tulio obtuvo el consentimiento del senado para ser rey sin que el pueblo lo hubiera elegido y los hijos del anterior rey Anco Marcio que urdieron el asesinato de Tarquino se exiliaron a una población de los volscos, en el Lacio, al sur de los montes Albanos llamada Suesa Pomecia.

Estableció lazos diplomáticos entre los latinos y romanos, y al igual que habían hecho la Liga de las ciudades jónicas griegas en la actual Turquía, erigiendo un templo a Artemisa en la ciudad de Éfeso como centro religioso y sede de la liga, para afianzar la confederación latino-romana, construyó un templo a Diana, antigua divinidad del Lacio, en la ciudad de Roma (en el Aventino) como reconocimiento de la capitalidad de la ciudad.

Debido al aumento en la población de la ciudad (Fabio Píctor indicaba que el censo en época de Servio dio la cifra de ochenta mil ciudadanos en condiciones de llevar armas, cifra altísima e improbable según los expertos) y por tanto un aumento significativo de la clase plebeya que comenzaba a crear problemas, se le atribuye a este rey la creación de las reformas que llevaron su nombre.

 

REFORMA SERVIANA:

 

Tulo Hostilio y Anco Marcio habían otorgado concesiones de tierras a los plebeyos y Tarquino quiso asimilar ambas castas, plebeya y patricia, pero la oposición de esta última limitó las concesiones y solo logró aumentar el número de senadores con personas de tribus plebeyas (patres minorum gentium) frente a las patricias (patres maiorum gentium). Estas concesiones o pequeñas reformas no solventaron la situación social y por ello, ante el crecimiento de Roma y los problemas sociales que el rey Servio Tulio debió llevar las reformas a más alto nivel a fin de facilitar a la clase plebeya su participación en la vida ciudadana. Por ello se hizo necesaria una reforma administrativa basada en el censo económico (census) como registro de familias inscritas y bienes. Desde los comienzos de la monarquía, la tradición atribuye a Rómulo la distribución de la población en tres tribus (Ramnes, Ticies y Luceres) correspondiendo a cada tribu diez curias por lo que las treinta curias resultantes proporcionaban cien hombres para infantería y diez jinetes por curia. Se reunían los comicios curiados para fines religiosos y familiares como la adrogatio (adopción de ciudadanos y renuncia del anterior paterfamilias), el nombramiento de un heredero por parte de un pater sin hijos (adopcción postmortem) que se realizada según los comicios más antiguos que se conocen (comitia calata) y dictar la lex curiata de imperium que consistía en designar un sucesor al rey y como órgano asesor de éste. La participación de los plebeyos en estas asambleas era mínima y la monarquía etrusca quiso utilizar a este grupo en su lucha frente a la oligarquía patricia.

Por ello, la serie de reformas realizadas según la tradición por Servio Tulio siguieron un proceso escalonado, siendo la primera una nueva organización del territorio. Dividió la ciudad y el Agger Romanus en varias tribus. Todos los ciudadanos romanos fueron inscritos en una de las dieciseis tribus rústicas en que se dividió el agger si eran propietarios de tierras y cuatro tribus urbanas si no lo eran. Las cuatro tribus urbanas fueron la Palatina, la Collina, la Esquilina y la Suburana quedando así parcelada la ciudad de Roma en cuatro partes (Roma quadrata) que englobaban principalmente a artesanos, comerciantes y proletarios.

Esta división fue la base para el censo realizado como valoración de los ciudadanos en función de las rentas de que disponían. Para ello se creó una moneda rudimentaria como valoración, la aes rude (aes: bronce) o as, realizada en bronce y con un peso de unos 330 gramos.

Con el censo realizado, se distribuyó al pueblo en clases según los bienes y riquezas de cada persona formando así las centurias tal como Tito Livio y Dionisio de Halicarnaso nos han dejado:

1ª clase: ciudadanos que poseyeran más de 100.000 ases ( 80 centurias)

2ª clase: ciudadanos que poseyeran entre 100.000 y 75.000 ases (20 centurias)

3ª clase: ciudadanos que poseyeran entre 75.000 y 50.000 ases (20 centurias)

4ª clase: ciudadanos que poseyeran entre 50.000 y 25.000 ases ( 20 centurias)

5ª clase: ciudadanos que poseyeran entre 25.000 y 11.000 ases (30 centurias)

y fueron llamados censo por cabezas (capite censi) los ciudadanos que tenían menos de 1.500 ases.

A estas 170 centurias había que sumar 18 centurias de caballeros que ocupaban la posición más alta de esta pirámide social y 5 de proletarios( proviene de la palabra latina proles que significa personas que solo tienen hijos) de la posición social más baja por lo que el total era de 193 centurias. Con esta distribución comenzaron a llamarse asidui a los que contribuían con sus tributos a Roma ( las cinco clases) y proletarii a aquellos exentos de pago de tributo.

Las cinco clases tenían la obligación de prestar servicio en el ejército. La primera clase se debían costear el equipo militar consistente en yelmo, escudo redondo, coraza, lanza y espada de bronce, la segunda clase debían costearse un escudo rectangular y las grebas, la tercera solo el yelmo y un escudo rectangular, la cuarta de jabalina y lanza y la quinta solo se debía proveer de honda y piedras.

En todo esto existen unos anacronismos lo suficientemente estudiados por los historiadores actuales para que pongamos en tela de juicio esta división. Tito Livio y Dionisio escribieron en siglos posteriores y dieron como buenas las clasificaciones republicanas cuando Roma disponía de una población mucho mayor. No solo no existían en esta época los ases, los escudos rectangulares no existían aún y los ejércitos eran hoplíticos de escudo redondo y el número de centurias no podía ser tan alto.

Si que existió una reforma serviana siguiendo los parámetros ya comentados de riqueza y divididos en centurias pero a niveles más reducidos y solo las tres primeras clases contribuían a formar el ejército antiguo compuesto seguramente por sesenta centurias ( 40 de la primera, y 10 de la segunda y tercera) con lo que se formarían dos legiones de 3000 soldados.

Esto parece más probable puesto que el primigenio ejército romano, incluso en la república, estaba formado por soldados propietarios de tierras que luchaban durante los meses cálidos y volvían a labrar sus tierras en los meses fríos en los que las campañas bélicas paraban.

Esta reforma por centurias crea una nueva organización del sistema y la base de un sistema fiscal. La centuria hace aparecer un nuevo tipo de asamblea que toma como base a ésta como unidad de convocatoria y de votación, los comicios centuriados (comitia centuriata) que se reunía en el campo de Marte en aquella época. Como cada centuria tenía un voto y se comenzada por los caballeros y la primera clase (entre ambas 98 votos frente al resto 95) por lo que las votaciones podían ser ganadas por éstos sin tomar en cuenta a las últimas clases.

A Servio Tulio le atribuye la tradición, el ensanche de Roma incorporando a la ciudad las colinas Quirinal y  Viminal, y posteriormente la Esquilina donde él mismo se fue a vivir y la finalización de las murallas de Roma (murallas comenzadas por Tarquino) llamadas desde entonces murallas servianas y aumentando el pomerium de la ciudad (ver POMERIUM más adelante).

Se da por seguro que estas murallas servianas fueron construídas más tarde, por orden del Senado, ya en época republicana entre los años 380 y 350 a.c. en piedra toba. Aun hoy día podemos apreciar estas murallas en algunos lugares como la plaza del Cinquecento cerca de la estación de tren o en la Via de las Finanzas donde se puede apreciar la solidez de éstas y la restauración a la que están siendo sometidas.

Acabó sus días asesinado por sus propios parientes, su hija Tulia y su yerno Tarquino, hijo del anterior rey, siendo el último rey asesinado. La trama se desarrolló según la tradición , de la forma siguiente:

Las dos hijas de Servio Tulio se habían casado con los dos hijos de Tarquino Prisco o Antiguo, Lucio y Arunte. Pero la ambiciosa Tulia había sido prometida a Arunte, el más bondadoso de los dos príncipes y su hermana a Lucio que por su orgullo y crueldad fue llamado más adelante el Soberbio (Superbo). Tulia y Lucio no tardaron en entenderse y unirse con fines criminales por lo que Tulia se desembarazó de su esposo Arunte por medio del veneno. Servio parece ser que llevaba tiempo pensando en abdicar y establecer un gobierno consular ( como la tradición fue republicana es normal que a uno de los reyes buenos se le asignen ideas republicanas) y Lucio un día apareció en el Senado, investido de todas las insignias reales, empujando al rey Servio por las escaleras y mandando a sus secuaces que lo remataran. Tulia que estaba en la confabulación, se apresuró a saludar al nuevo rey y en su febril ansiedad, hizo pasar su carro sobre los despojos del cadáver de su padre. Posteriormente esta calle recibió el nombre de Via Scelerata o calle del Crimen en recuerdo de este execrable crimen.

 

 

TARQUINO EL SOBERBIO o SUPERBUS:

 

Al rey Servio Tulio de la tradición siguió el tirano causante del advenimiento de la república, Tarquino Superbo. Lógicamente como la tradición que nos ha llegado fue descrita por personajes que escribieron en época republicana o imperial y su odio a todo aquello que significara monarquía o mundo etrusco, este periodo a partir de Tarquino Prisco es el más denostado por los autores a pesar de ser, tal como los historiadores actuales indican, la época en la que Roma se desarrolló con mayor rapidez y brillantez.

Tal como lo cuentan los antiguos, rodeado de una guardia de corps de mercenarios y secundado por algunos senadores sobornados, reinó en Roma, despojando a unos de sus bienes, a otros con destierro y condenando a muerte a aquellos que le inspiraban desconfianza. Se le apodó el Soberbio o Superbus porque le negó sepultura a su suegro Servio Tulio y por eliminar a los senadores que sospechaba eran partidarios de su suegro. Las leyes establecidas por los anteriores reyes fueron olvidadas por este rey y se sirvió de la legislación de Servio Tulio para

destronar a éste presentándose a los patricios como defensor de los privilegios eliminados. Una vez sentado en el trono tras el asesinato de Servio Tulio destruyó las tablas en las que se habían grabado los resultados del empadronamiento, abolió el sistema de las clases y prohibió las reuniones religiosas a los plebeyos. Forzó al pueblo para que se finalizaran las obras del Circo, el Capitolio y las cloacas (Cloaca Máxima). Con esta obra, la más importante de este reinado, se consiguió definitivamente tras la construcción de cimientos, colectores y ramificaciones en los lugares más bajos de la ciudad con un excelente sistema de alcantarillado, que incluso hoy día persiste en algunos tramos, para que los lodos y aguas existentes se pudieran canalizar hacia el Tíber y se desecara completamente la llanura entre las siete colinas. La altura de la triple bóveda de la cloaca máxima, formada por tres arcos concéntricos, era de unos veinte pies de diámetro o como decían los antiguos (Plinio), cabía perfectamente un carro lleno de heno por la conducción. En cuanto al Capitolio se construyeron cimientos formando un cuadrado de doscientos pies de lado que hoy día persisten y comenzó la construcción del primer templo de Júpiter Capitolino o Jupiter Optimus Maximus gracias al botín obtenido con la toma de la ciudad de Pomecia y recurriendo a mano de obra etrusca.

En esta época, las ciudades latinas se reunían en el templo de Jupiter Latiaris para celebrar la alianza latina con fiestas y sacrificios, situada en en la cima del monte Albano ya que desde esta altura se podía dominar todo el Lacio, y  sin que existiera dominio de ninguna de las

ciudades. Tarquino logró el dominio real sobre las demás ciudades imaginamos que gracias a las armas aunque la tradición no lo indica. Tito Livio nos cuenta una narración sobre Turno Herdonio de Aricia para salir del paso en la que nos cuenta que tras la petición de una reunión de los latinos por parte de Tarquino y su retraso  en llegar, Herdonio propone la disolución de la reunión pero el rey Tarquino consigue llegar a tiempo. Ante las quejas de Herdonio el ofendido Tarquino tras posponer la reunión para el día siguiente,  introduce armas en la tienda de Herdonio y le acusa de querer usurpar el poder de todo el Lacio. Tras la asamblea se condena a Herdonio a morir ahogado en el agua Ferentina (manantial en el que los latinos celebraron sus asambleas hasta el año 340 a.c.) y Tarquino puede renovar el tratado introduciendo claúsulas por las que en todas las expediciones de guerra de los latinos, el mando correspondería a centuriones romanos.

Al ser el líder de la confederación latina, Tarquino el Soberbio conquistó la ciudad de Suesa Pometia y por añagazas, la ciudad de Gabios gracias a que el hijo menor de Tarquino, Sexto,  haciéndose pasar por traidor a su padre y refugiándose en esta ciudad, consiguió, tal como nos comenta la tradición, ser admitido por el pueblo e incitar a la guerra contra su padre y cuando contó con suficiente confianza por parte de los principales de la ciudad, traicionó a Gabios matando a todos los ciudadanos importantes y rindiendo la ciudad a Roma. Otras tradiciones indican que esta ciudad de Gabios fue absorbida por Roma políticamente usando las vías de la negociación.

 

Para asegurar el poder se alió con otros pueblos y dio a su hija en matrimonio a Octavio Mamilio, dictador de Tusculum, envió colonos a varios lugares en las fronteras (como Signia y Circeyos) y poco a poco consiguió dominar toda la región dando a Roma una amplitud de dominio que no se igualaría en doscientos años.